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Papá estoy cambiando; ¡Hijo yo también!

Para todos es sabido que la adolescencia se caracteriza por cambios, el niño ya dentro de esta maravillosa etapa se transforma en un adulto en poco tiempo. Durante este proceso experimentará cambios que no sólo le afectarán significativamente su cuerpo o su forma de pensar, también su forma de relacionarse con los demás,

es aquí donde comienzan a vivirse nuevos problemas en la convivencia diaria con papá y mamá; acostumbrados a ser obedecidos en casi todo, los padres ahora tienen que convivir y liderear una generación que tiene sus propias ideas, gustos e intereses, y en la mayoría de los casos muy diferentes a los suyos. Si ya de por si esta situación complica la existencia de los padres como tales, también ellos al llegar a la mitad de la vida experimentan grandes cambios que no sólo le afectan como persona también afectan a los que le rodean.

A continuación te presento los cambios más significativos que vive un adulto promedio a la mitad de la vida y que afectan directamente a sus hijos adolescentes.

  1. Se hace consciente de la mortalidad; ahora le queda muy claro que morirá (algunos creen que será pronto) entonces les comienza a preocupar todo, por eso están más interesados en la salud de toda la familia, la meta es comer bien, sano y natural. Por ejemplo si mamá está en dieta vegetariana no por estar en sobrepeso necesariamente, toda la familia debe modificar su alimentación, ahora ¡NO! a la comida chatarra o de dudosa preparación, esto revienta a cualquier adolescente. También este cambio psicológico a la mitad de la vida les hace padres sobreprotectores, ya no los dejan salir si no van acompañados (a veces por ellos), no quieren que vayan lejos o salgan tarde, no los dejan tener novio(a) aun cuando ya estuvieran en edad de ello.

  2. Sufre un desbalance hormonal importante; lo que hace unos pocos años era dinamismo y energía, ahora es cansancio, por las tardes llega a dormir, descansa viendo la TV, ya no juega con sus hijos la cascarita, y ya no quiere desvelarse. Este desbalance hormonal le hacer estar constantemente irritado, explota más pronto, tolera menos, casi siempre anda neuras, se enoja fácil, de todo y por nada, lo cual impide un acercamiento emocional con su hijo adolescente que curiosamente andas por las mismas hormonalmente hablando.

  3. Hace una redefinición de su proyecto de vida; en su primera adolescencia la pregunta era ¿Quién seré?, ahora la pregunta es más compleja, el adulto promedio a la mitad de la vida se cuestiona ¿ha valido la pena lo que ha sido hasta hoy? Y como este cuestionamiento se hace dentro de un marco patologico, la respuesta es negativa, entonces comienzan hacer cambios o ajustes principalmente a su personalidad y estilo de sociabilidad. Se ocupa de su apariencia física ahora con la tendencia a verse y sentirse más joven, de ahí la cirugía plástica, el botox y el Gym se convierten en sus principales intereses. Modifica su  círculo social, ahora tiene amigos más jóvenes con los que se siente súper bien porque no son anticuados, hasta ha modificado su discurso, ahora habla como chavo. Muchos de ellos se están dejando llevar por las ciber-relaciones, se han vuelto adictos al twitter o facebook que hasta su granjita tienen para sentirse ocupados e importantes, claro que estas nuevas actividades digitales vividas en exceso no le permiten eficiencia en sus demás roles (si no, pregúntenle a un adolescente cómo le va en la escuela) una de las principales actividades que se afecta es la convivencia familiar, por eso ya no se enteran de casi nada de lo que sucede en el hogar. Los temas básicos como disciplina, escuela, responsabilidades en casa, etc., o ya no se tiene tiempo para ello o ya no se quieren abordar.

Tres eventos a la mitad de la vida de los cuales nadie escapa (quizá no todos los vivimos con la misma intensidad), así que estimado padre de familia, como psicólogo de adolescentes te propongo dos retos: 1) que aprendas administrar tus nuevos intereses, claro que tienes derecho a verte y sentirte bien sin embargo esto no debe afectar a los que te rodean ni afectar tu trabajo como padre, en otras palabras no te dejes controlar por ellos. 2) comprométete a llevarte bien y ser un líder de excelencia para tus hijos adolescentes. Que te sientas orgulloso de saber que tu hijo va por buen camino.

Autor: Lic. Gabriel Bello Martínez / Psicólogo clínico especialista en adolescentes.
Puedes contactarlo en www.gabrielbello.com

Gabriel Bello

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