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¡No lo puedo castigar porque no soy su papá!

Esa fue la razón por la que Gregorio hizo cita con su servidor, estaba en mi consultorio lleno de frustración por estar jugando un rol cuestionable por tradición. A sus 45 años y desde hacia unos meses, se había convertido en padrastro de un pequeño de tan solo 6 años, me dijo “me siento con las manos atadas porque no se si debo actuar para corregir o debo esperar a que su mamá lo haga” continuó diciéndome.. “cuando mamá lo está reprendiendo por su mal comportamiento, voltea a verme y me saca la lengua”.

 

Ser padrastro es difícil ya que en general se tiene un concepto negativo de él, por ejemplo los hijos de la pareja lo llegan a considerar intruso y ladrón; la familia política y buena parte de la sociedad en general lo perciben hasta como probable violador, con estas referencias, el padrastro tiene un espacio de acción muy limitado, y en la mayoría de los casos solo es un espectador.

Una realidad que no debemos pasar por alto, el padrastro cada día tiene más presencia en la familia actual, muchísimos niños hoy en día conviven con padrastros, por esto es importante capacitarlos en este rol.

El primer gran reto de un padrastro es ser aceptado por los hijastros, algo por demás complicado, sobre todo si fue la causa de la separación de sus padres, o el factor que impidió que se diera una reconciliación entre ellos. Por otro lado, el padrastro es aceptado según la edad y el genero de los hijastros; por ejemplo, a las mujeres les es más fácil aceptarlo que a los hombres, en ellos como que hay un rechazo natural de genero que dificulta el acercamiento, también entre más pequeños sean los hijastros, más fácil es la aceptación y adaptación al nuevo estilo de vida. El padrastro es aceptado con más facilidad si no tiene hijos propios, así no habrá competencia ni se sentirán desplazados.

Permíteme comentar los grandes paradigmas en relación al padrastro, al reflexionar sobre ellos, te animo para que hagas los ajustes necesarios si es que fuera tu caso, con el propósito de lograr una familia funcional.

• Mamá es la responsable de la disciplina y de aplicar sanciones, el padrastro no debe intervenir.- Esto aplica mientras se cursa por la etapa de aceptación, aquí se sugiere que el padrastro apoye incondicionalmente las decisiones y acciones de los padres biológicos.

• Los padres biológicos son los únicos que tienen derecho, a tomar las decisiones fundamentales de la crianza de sus hijos.- y es deber o responsabilidad del padrastro mantenerse al margen de dichas decisiones, y en el caso de pareja, apoyarla incondicionalmente.

• El padrastro es solo un acompañante en el crecimiento de los hijos de su pareja. De ninguna manera, también provee respeto, afecto, cordialidad, seguridad, y genera un ambiente en el hogar en donde los hijos se sienten cómodos y deseen estar ahí.

• El padrastro obstaculiza la comunicación entre los hijos y su padre biológico, porque tiene miedo a que no lo quieran.- esto no debiera ser así, al contrario, entre mejor estén los hijos con su padre biológico, mayor estabilidad emocional experimentarán, lo que permitirá funcionalidad.

• No es bueno que el padrastro y el padre biológico tengan comunicación. deberían tener una excelente comunicación porque ambos influyen decididamente en la madurez emocional del hijo, sin embargo es complicado que estos dos personajes lo entiendan.

• El padrastro trata mejor a sus hijos que a los hijastros.- dicen que “la sangre llama” y en el caso de las familias compuestas, así es. Podrá decirse lo contrario y jurar incluso que somos justos e imparciales, sin embargo ponte a pensar; si estuvieras en una situación de vida o muerte, y que solamente puedes salvar a una persona, pero tienes frente a ti a tu hijo ya tu hijastro, ¿por cuál decides? mejor no me lo digas. Yo lo veo a diario en mi consulta clínica, los hijastros reciben más castigos, o más prolongados, y son menos comprendidos.

• Por celos, el padrastro no permite que su pareja se comunique con el padre biológico de sus hijos.- esto también es resultado de nuestra naturaleza humana, sin embargo no se debe obstaculizar una relación que permanecerá mientras los hijos vivan y necesiten a sus padres.

Ser padrastro es tan complicado a más que ser padre, pero se tiene la misma responsabilidad; educar, formar, guiar, y llevar al éxito a sus hijastros.

Lic. Gabriel Bello Martínez / Psicólogo clínico especialista en adolescentes.
Autor de “Padres con sentido común”
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